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Cómo elegir entre sucursal o filial en Portugal

Si tienes pensado montar una sociedad extranjera que pretenda operar en el país luso, lo primero que debes hacer antes de invertir en Portugal es asesorarte sobre la legislación societaria y fiscal vigente.

Uno de los primeros pasos a la hora de emprender una aventura empresarial es la elección de la forma jurídica que deberá adoptar esa nueva empresa, teniendo en cuenta aspectos tales como tipo de actividad a ejercer, número de personas que intervienen, responsabilidad de los socios, necesidades económicas del proyecto, entre otros.

Asesorándote, conocerás la forma de constitución empresarial más adecuada, el marco fiscal y la tributación a que estará sujeta.

El n.º 1 del artículo 4.º del “Código das Sociedades Comerciais” expone: “…la sociedad que no tenga sede efectiva en Portugal, pero desee ejercer aquí una actividad por más de un año, debe instituir una representación permanente y cumplir con el dispuesto en la ley portuguesa sobre registro comercial…”


Así, una sociedad por ejemplo, de España que quiera operar en Portugal puede constituirse a través de una nueva empresa, una filial o a través de una representación permanente. A su vez, una representación permanente podrá asumir varias formas: sucursal, agencia, delegación u otras formas de representación.

En este artículo trataremos dos de las fórmulas para invertir en Portugal: Sucursal y Filial.

Sucursal y Filial: Diferencias y obligaciones fiscales y contables.

  • SUCURSAL:

Una sucursal es considerada un establecimiento secundario, destituido de personalidad jurídica, en el que se realizan actos de comercio de la misma naturaleza de los que constituyen la actividad principal de la empresa madre, bajo la dirección de esta, aunque con alguna autonomía, demostrada, principalmente, por la existencia de un gerente comercial.

La sucursal debe tener un número de identificación fiscal portugués a efectos del IVA y del Impuesto de Sociedades y tiene que estar registrada en el registro mercantil y en la seguridad social.

Será tributada en Portugal por el beneficio que le sea imputado, y tendrá que cumplir con todas las obligaciones fiscales, contables y declarativas (declaración de inicio de actividad, Modelo 22 – IRC y declaración anual – IES).

Al ser un sujeto pasivo de Impuesto de Sociedades, la sucursal debe de disponer de una contabilidad que permita controlar el lucro tributable, con la asignación de un contable acreditado por el colegio profesional portugués, un “Contabilista Certificado” que será responsable por la contabilidad de la sucursal.

Respecto a la tributación del Impuesto de Sociedades, estas entidades podrán aplicar la tasa del 17% para los primeros 15.000 euros de la base imponible, si son consideradas como PYMES, teniendo en cuenta la dimensión de la sociedad no residente en su globalidad y no solo el establecimiento portugués. La restante parte tributará a una tasa de 21%.

A nivel contable, todos los movimientos registrados en la contabilidad de la sucursal deberán ser reproducidos en la contabilidad de la sede localizada en España /en el otro país.

A nivel fiscal es importante referir que, para evitar la doble imposición económica, hay que tener en cuenta la convención internacional, en este caso, entre Portugal y España, ya que esta establece, cuál es el Estado o Estados que tienen competencia para tributar los diferentes rendimientos generados, exentando o reduciendo la tributación en España, de lo que ya haya sido tributado en Portugal.

  • FILIAL:

Una filial es una sociedad de derecho portugués, que, tal como cualquier otra sociedad constituida en Portugal, es independiente de los titulares del respectivo capital. Las filiales tienen personalidad jurídica propia, por lo que, jurídicamente, son distintas de las sociedades que en ellas participan, así como, su patrimonio es autónomo relativamente aquellas sociedades.

El capital es detenido mayoritariamente por la empresa madre, que ejerce sobre la filial, el dominio de su gestión.

A efectos fiscales, una filial es en todo igual a las demás sociedades portuguesas, debiendo de cumplir con todas las obligaciones fiscales, contables y declarativas.

Es importante comentar que, independientemente de la participación en el capital, los movimientos de dinero entre la sociedad participante y participada, solo se puede verificar en las siguientes situaciones:

  • Actividad comercial entre ambas que deberá de cumplir con la disciplina de los precios de transferencia, prevista en artículo 63º del “Código de IRC”.
  • Distribución de beneficios a la sociedad participante (Española, en este caso), sujeta a la retención en la fuente a una tasa de 25%. Accionando la convención para evitar la doble imposición con España, esta tasa puede ser reducida.

Una de las ventajas de las sucursales es la libre transferencia de capitales entre la representación y su sede, pues esta operación no configura una distribución de resultados, por lo que, no está sujeta a retención en la fuente sobre los beneficios.

Bibliografía: Departamento Técnico da Ordem dos Contabilistas Certificados: Referência 57623/6

Artículo: “Sucursais em Portugal” de Paula Franco in Vida Económica, 12-09-2014.

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